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Artículos de Salud

Tabaquismo, un hábito que te recomendamos dejar

15  Mayo  2019

Dr. Sergio Garza Salinas.  Especialista en Neumología.

Son por todos conocidos los problemas que puede acarrear el consumo de tabaco: enfermedades respiratorias que no sólo merman significativamente la calidad de vida del paciente, sino que incluso pueden ponerla en riesgo. Una vez más te recordaremos por qué dejar de fumar.

El tabaco es una planta, y de su nombre se deriva la manera en que llamamos a la adicción e intoxicación de las vías respiratoria y nerviosas al inhalarla. La nicotina que contiene el tabaco provoca adicción, y una vez procesado en forma de cigarrillo, tiene múltiples sustancias que hacen mucho daño.

Probablemente no todos estos ingredientes ocasionen cáncer, pero sí pueden ocasionar otras enfermedades como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una enfermedad lenta pero que lleva a una muy mala calidad de vida, con infecciones repetitivas, y un alto costo en todos los sentidos.

Muchas personas que viven los riesgos y consecuencias del tabaquismo no fuman. Basta con vivir cerca de un fumador para tener el doble de posibilidades de desarrollar cáncer, en comparación con una persona que no tiene este hábito. Actualmente podemos ver un preocupante aumento en el consumo de los jóvenes: fuman a edades más tempranas, tan tempranas como los 9 años. El principio de este hábito está en querer saber qué se siente, buscar pertenencia a nivel social con los amigos, sentirse más grande o mejor que el otro. La realidad es que es raro que te guste el cigarro: vas a toser y tener mal sabor de boca, pero poco a poco se va haciendo un hábito. El riesgo es que le encuentres un “gusto”, ya que luego eso se convertirá en adicción. Además, el factor psicológico es importante: el estrés, el déficit de atención, la ansiedad son situaciones que influyen en buscar el cigarro como paliativo para las mismas.

¿Por qué se dice que el cigarro ayuda a que una persona controle su ansiedad?

La mecánica de inhalar profundamente y soltar el humo es similar a las respiraciones para relajarte. Sin embargo, al absorberse este humo y entrar en el sistema nervioso central, comienza a generarse la necesidad del cigarro. Se genera dopamina, y se hace una dependencia psicológica. Además, existe una dependencia física por la nicotina. Los fumadores están, poco o mucho, con un grado de depresión o ansiedad, aunque de entrada lo nieguen.

Se piensa que humo de tabaco enferma al pulmón, pero en realidad ésa es solamente la puerta de entrada para enfermar nuestro sistema: corazón, órganos sexuales, tiroides, cerebro. El pulmón lo resiente más inicialmente, pero afecta el cuerpo en general. Las sustancias del cigarro se distribuyen en el organismo a través de la sangre, y permanecen en nosotros. Incluso si decides dejar de fumar luego de diez años de hacerlo, tardarás otros diez años en volver al estado previo a fumar o de un no fumador.

El tabaco afecta no sólo por dentro. Su humo rompe las fibras de elastina que tenemos en la piel, y esto hace que una persona aparente mayor edad. Los dientes se vuelven amarillentos. Fumar te quita la vida, y te vas a ver diez años más grande que alguien que no fuma.

“Fumo porque quiero, pero lo dejo cuando yo decida”: ¿es posible?

Es muy difícil para el paciente que fuma controlar la adicción. Puede ser más difícil controlar el consumo de tabaco que el de alcohol, e incluso que el de sustancias ilegales. Para dejar el cigarro, la persona debe tener la voluntad de hacer un cambio en su vida. De nada sirven los medicamentos que reciba, si no estás convencido de dejar este hábito.

Una vez que el paciente esté decidido a dar este paso, se revisará su estado general de salud, particularmente, de los pulmones, con ayuda de una espirometría y estudios de imagen, como radiografías. Posteriormente, los chicles, parches o inhaladores de nicotina ayudarán a dejar la parte adictiva, e incluso existen medicamentos que sirven para incrementar la dopamina y entonces el paciente tenga una sensación de placer que sustituya la provocada por fumar.

¿Y el cigarro electrónico? Aunque todavía no existe suficiente información para conocer sus efectos, éste puede ser un buen principio para los adultos fumadores que desean dejar este hábito, sin embargo, en jóvenes y adolescentes es un mal principio ya que de ahí pueden pasar al cigarro y otras sustancias.

También se puede ajustar la dieta del paciente para incluir alimentos que ayuden a limpiar los pulmones luego de dejar de fumar: por ejemplo, aquellos que sean ricos en antioxidantes como jugos verdes, verduras, y todo lo que sea rico en vitamina B, C y E.

Como puedes ver, fumar es un hábito que resta vida y salud. Si no lo haces no empieces, y si lo haces, te recomendamos reflexionar al respecto y buscar ayuda si te decides a dejarlo. 

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Teléfono: (81) 8348.0554

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